Citroën Grand C4 Picasso 1.6 BlueHDi 120 S&S EAT6 Feel: Parte 2, diseño, habitabilidad y equipamiento

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Continuamos con la segunda parte de nuestra prueba al Citroën Grand C4 Picasso, centrada en lo que se refiere a los cambios de diseño y habitabilidad interior.

El monovolumen estrena ligeros retoques estéticos que incluyen un nuevo frontal que le da un aspecto más dinámico. En este el doble chevrón de la marca se prolonga hasta los costados y rodea con un cromado las luces diurnas. Lo que le da una atractiva sensación de dinamismo. De la misma forma, los focos delanteros también han sido rediseñados, adquiriendo una forma más afilada.

En la parte baja, la atención se centra en la imponente rejilla de entrada de aire y en los neblineros situados en los costados.

De perfil, la principal novedad son las nuevas llantas de aleación de 17”, cuyo diseño de cinco brazos realzan el dinamismo del conjunto.

Finalmente, la zaga estrena un nuevo emblema en negro brillante con un círculo cromado y grupos ópticos rediseñados con efecto 3D.

Citroën Advanced Comfort

Donde sí hay cambios importantes es en su habitáculo, el cual fue desarrollado en base al programa Citroën Advanced Comfort que persigue cuatro objetivos: mejorar el confort de manejo, facilitar la vida al interior de este, simplificar su uso y asegurar la tranquilidad del conductor mientras maneja.

De esta forma los ingenieros de Citroën sacaron el máximo provecho de los 4.597 mm de largo, 1.826 mm de ancho, 1.638 mm de alto y 2.840 mm de batalla del Grand C4 Picasso, para ofrecer un interior muy amplio, cómodo y luminoso. En este último punto resulta vital el aporte que brindan la gran superficie vidriada del vehículo y el enorme techo panorámico, los que mejoran de manera considerable la luminosidad interior.

También destaca la posibilidad de llevar hasta siete pasajeros, aunque la tercera corrida de asientos sólo está pensada para transportar niños o adultos de baja estatura, y que la segunda fila permite incorporar hasta tres sillas de niños.

Además, el monovolumen francés cuenta con diversos portaobjetos –muy útiles para guardar cosas en viajes largos- y un maletero cuya capacidad de carga asciende a 645 litros.

Ya sentados tras el volante nos encontramos con la primera sorpresa. Al subirse por primera vez cuesta encontrar la palanca de cambios y el botón de mano, situadas en lugares poco habituales para estos tiempos (detrás del volante y en la consola central, respectivamente). Sin embargo, es un tema netamente de costumbre.

La posición de manejo en sí es elevada y ofrece un gran nivel de confort, además de una excelente visibilidad. La que también se ve favorecida por la inclusión de una efectiva cámara de retroceso.

Esto hace que pese a sus 4.5 metros de largo, sea fácil de moverla en espacios reducidos, ya que se tiene un completo control de sus dimensiones.

En general, la percepción de calidad del habitáculo es alta y se mejoró gracias a la utilización de buenos materiales y terminaciones muy prolijas.

En cuanto al funcionamiento de su pantalla táctil de 7″, esta cuenta con una interfaz un poco lenta, pero que de todas maneras permite un uso muy sencillo e intuitivo.

 

No se pierdan la última parte de esta prueba, en la que les contaremos detalles sobre su motor y las sensaciones de manejo.

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